El que persevera... ¡sí alcanza! Las mil batallas por conseguir tus metas profesionales

El verano de mi vida

Mónica Letayf

Mónica Letayf

Apasionada por la psicología

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El que persevera... ¡sí alcanza! 
Las mil batallas para conseguir tus metas profesionales

Tenía 10 años cuando aprendí que la claridad ante las metas que quería alcanzar era indispensable para lograrlas. Me asomaba por la ventana de mi cuarto y veía que mi vecina daba clases de pintura por las tardes, moría por poder formar parte del grupo y aprender esas técnicas que enseñaba. «Papá, mamá? ¿Pueden meterme por favor a la clase de pintura con la vecina?», ellos me respondieron que por el momento no era posible pues había otros gastos en casa. Teniendo en mente que de verdad yo quería hacer algo de mi tiempo por las tardes y que me gustaba mucho la pintura no desistí ni vi ese ?no? de mis papás como obstáculo, y sin pensarlo al día siguiente fui a timbrarle a la vecina. Le platiqué mi caso, que estaba muy interesada en formar parte de su grupo pero que no tenía en esos momentos recursos para financiar la clase. Llegamos al acuerdo de que ella me invitaba a formar parte del grupo y yo le ayudaría como maestra en las clases de niños más pequeños, era un ganar-ganar. 


Estuve con ella varios años en clases después y, además, feliz con los niños chiquitos en los campos de verano (y, pues, sacando algo de dinerito). Aprendí a temprana edad a que si quieres algo en la vida debes de intentar por todos los medios poder lograrlo y a que todo lo que vale la pena ?o lo que uno valora en su momento? cuesta, y eso es lo que lo hace más significativo, la lucha, la constancia y la dedicación por los sueños de uno.

Fui creciendo y al llegar a carrera, escuchaba por todos lados que el TEC tiene excelentes oportunidades internacionales e intercambios para vivir el verano o el semestre de tu vida. Para no hacerles largo el cuento, decidí que mi tipo de experiencia iba a ser el verano PLEI porque, además de ser una experiencia internacional, era algo que me iba a sumar a mi carrera profesional. Este es un programa de liderazgo empresarial internacional en donde tu consigues el patrocinio de una empresa (quienes te financian vuelos, hospedajes y alimentos) a cambio de que realices un proyecto para ellos como retorno a su inversión en ti. 


Buscando con empresas para ir a vender sus productos o conseguir materias primas batallé mucho, hasta me tocó que me dijeran por teléfono que claro que no iban a confiar en mi; pero bueno? me enteré que había empresas como patrocinadores oficiales y de ahí me agarré; apliqué con una de ellas en septiembre de 2011 y después del proceso me dijeron que estaba aún muy pequeña, que por favor aplicara para el siguiente verano con papelería actualizada. No desistí y esperé para volver a aplicar en el 2013. Fueron meses intensos de entrega total a las aplicaciones porque yo sabía que si no era con el PLEI no iba a tener mi experiencia internacional. Hablaba prácticamente dos veces por semana para ver si el comité ya había elegido a los candidatos que iban a patrocinar, pues de los que aplican solamente mandaban a dos. Me decían que quizá no me mandaban, que no habían dicho nada. Me tenían en incertidumbre total y yo seguía con la esperanza (claro, súper nerviosa).

En abril de 2013, recibí la llamada de quien llevaba el proceso con la noticia de que me habían elegido, solté la lágrima de la emoción. Después de felicitarme, me dio la asignación (ir a hacer un benchmark de mejores prácticas de capital humano) y la ?misión? que me correspondía (el sudeste asiático). De ahí en fuera yo tenía un mes para preparar el anteproyecto, el plan de trabajo para esos 53 días en 7 países para poder sacar las citas y regresarle a la empresa toda la confianza que estaban poniendo en mi. Emocionada y con toda la adrenalina del mundo, iba todas las noches a la oficina a hacer llamadas a empresas que creyera podrían recibirme por India, Tailandia, Malasia, Singapur, Hong Kong, Vietnam y Cambodia. Logré agendar las citas, tener el anteproyecto y la guía para las visitas y las visas y trámites de viaje listos muy rápido; todo se acomodó perfecto gracias a Dios. 


Estando allá, asombrada por la cultura distinta y llena de emoción, seguía igual trabajando para quienes me patrocinaron y como les prometí me entregué al máximo para poder regresar con buenos resultados al momento de presentarles. Fue, sin duda, el verano de mi vida y una experiencia que le dio un giro. Superó todas mis expectativas en todas las maneras posibles: hice 27 nuevos hermanos y muchas nuevas relaciones de negocios a quienes les aprendí bastante y con quienes sigo en contacto de vez en cuando.

Fue, sin duda, el verano de mi vida...

Lo que les puedo asegurar con toda la certeza es que no dejen de luchar por lo que quieren. Siempre pregúntense: ¿cómo sí puedo lograr eso que quiero y alcanzar mi objetivo? Porque yo pasé por eso: me fui al PLEI, batallé mucho y me batearon varias veces, pero ME FUI y fue la experiencia más gratificante y una realización y felicidad absoluta la que sentía. Por favor, no desistan y siempre recuerden que, el que persevera? ¡ALCANZA!

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